“El espacio literario es hoy el único que muestra mundos y lenguajes distintos de los que se nos imponen. La literatura es la única alternativa a las tiranías cotidianas”.
Enrique Vila-Matas
No espera nadie mis palabras, las que vagamente surgen de mi mente y huyen despavoridas de mi cuerpo con la sensación de no haber recaudado estos días nada interesante que decir, nada que contar. El verano se aleja, la calidez de las primeras horas de la mañana ya se desvanece en mis recuerdos y enfrento hoy mis ojos a ese mundo, no imaginario, escrito día a día por mí y para mí: mi autobiografía cotidiana. Nadie espera que yo escriba, que hable, que rompa mi voz el silencio, que rasgue la piel de este blog con mis tatuajes tecleados. Nadie persigue mis palabras, ni las colecciona, ni las recuerda, ni les apasiona, ni las canta. Tan sólo una voz profunda, un silbido interior se aproxima y me llama para decirme que hoy ya está bien de soñar que no soy yo quien te dice que se acabará el mundo quizás hoy o mañana.
Septiembre 20, 2008 at 12:42 am
yo sí te sigo en este delirio, en la necesidad de volcar palabras como oxígeno que nos rescata
así andamos, a golpes de vida, de silencios y de letras
QTM
Septiembre 22, 2008 at 5:13 pm
Y esa necesidad te hace imborrable momentos así donde, como el eco del pozo profundo, si esperas llega una respuesta de tu mano.
Gracias, Penélope.