Comparado con la eternidad, cuatro minutos y veinte segundos no son nada. Ya sé que tenéis prisa, pero pararos este tiempo y dedicaros unos momentos simplemente a escuchar Jazz.
Cerrad los ojos, chasquead los dedos y seguid con la cabeza y los pies el swing que tiene este tema de Diana Krall; una buena recompensa a un ajetreado día de trabajo o de placer.
Julio 25, 2009 at 3:49 pm
Sí señor. No es mala recompensa para cualquier día. Fastástica Diana K.
¡SALUDOS!
Julio 27, 2009 at 8:26 pm
La voz de DK llega tan honda como la intención del hombre -y su mirada-.
Luis Miguel, gracias por el regalo!!!
Julio 29, 2009 at 4:02 am
Gracias a los por vuestras visitas en estas fechas tan complicadas.
Un abrazo.