Llévame contigo,
-llévame ahora-
llévame a donde sea
calina y viento del sur,
mi aliento.
Llévame
a las horas deshiladas de la noche,
y viérteme al mar
en las olas de luna blanca.
Llévame entonces
a donde no quede
nada de mí
y luego
duerma y respire
para siempre a tu lado.
Llévame y así
seré todo el destino
un ir y venir
sin remedio.
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