julio 2008


Summertime Verano,

And the living’ is easy  La vida es fácil,

fish are jumpin’ los peces están saltando,

and the cotton is high y el algodón está alto.

 

Oh! your daddy’s rich ¡Oh!, tus padres son ricos,

and your mamma is good lookin’ y tu mamá muy guapa,

so hush little baby así que calla, pequeño,

don’t you cry no llores.

 

One of these mornings Una mañana de éstas

you’re goin’ to rise up singin’ te levantarás cantando,

then you’ll spread your wings abrirás tus alas

and you’ll take the sky y te irás el cielo.

 

But till’ that mornin’ Pero hasta esa mañana,

there’s a nothin can harm you nada puede dañarte

with daddy and mammy con papá y mamá

standin’ by a tu lado.

 

La tarde olvidó muy pronto la tormenta y un arco iris infinito asomó por los tejados del Cortijo del Alamillo. Las flores de las macetas aún derramaban las gotas de lluvia, y el aire olía a la tierra mojada; parecía primavera. En el escenario terminaban de asegurar el cartel de fondo que había arrancado el viento… Las rosas de Juan Ramón, con la imagen del poeta junto a su amada Zenobia. Clara estaba emocionada -no nerviosa- y su mirada pizpireta seguía cada movimiento mío en la silla de madera. Migue ya había afinado la guitarra que esperaba, junto a la escalerilla, la llegada de la poesía. Y llegó la poesía. Subimos al escenario, la noche ya estaba adornada por la luna llena, y tras mis primeras palabras Clara leyó el poema Novia del campo, amapola, acompañada de una soleá lejana. Todo era silencio. La magia blanca de la poesía había dibujado lágrimas en algunos de los rostros y un recuerdo imborrable en nuestra agenda de los días felices. Esa imagen que quiero compartir ahora con todos vosotros. Esa imagen que es para mi un regalo del tiempo.

 

Te diré lo que sueño cuando vuelvas

del lugar donde rompes con el silbo

el aire oscuro, la palabra,

la cara oculta de tu rostro.

 

Te diré lo que sueño, lo que anhelo

en las horas dormidas, pasajeras,

en el tiempo de luna, de la espera,

de la muerte diaria y lazariana.

 

Te diré lo que sueño cada noche,

cada vez que me oculto en el silencio,

y mi voz no respira y se hace lenta

en el breve espacio de mi boca.

 

Te diré lo que sueño y sus tristezas,

el elixir amargo de mis labios,

la victoria incierta de mis versos,

el devenir plagado de intenciones.

 

Te diré lo que sueño, no te inquietes,

conocerás las sombras de mi almohada,

porqué despierto y busco el día,

cuando es aún de madrugada.