Por María Jesús de Pando
A Waldina Rojo Muñoz, su madre (In Memoriam)

 

Me abrazó, y echando su cabeza -que por inercia no subía de mi pecho- me dijo con voz melosa: “Quisiera llorar, pero eso también me duele”.  Le respondí: “Pues llora sin lágrimas, mami, que eso también alivia”

3 de septiembre de 2010

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