Romper el cristal que, invisiblemente, nos protege

como a la rosa del cuento.

Martillear el exterior,

abrir un hueco por donde respirar

un aire distinto.

Ver el paisaje,

sentir el paisaje,

sin filtros,

sin láminas transparentes que ocultan

el verdadero color de tu pelo.

Abandonar el papel vegetal,

rasgar el lienzo sutil de la palabra,

atravesar lo invisible,

llegar a tocar tu rostro tal y como es.

Sacar el pañuelo

y limpiar la noche,

encender las estrellas

como si fueran velas con aroma a malva..,

y dormir en paz sabiendo

que ahora sí tenemos a mano

todo el universo.

Anuncios